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Un Voluntariado inolvidable

“De lo mejor que he hecho en mi vida” así nos describe esta viajera su voluntariado europeo en Italia. A través de su blog Maruxaina y su mochila lleva mucho tiempo relatándonos sus viajes por todo el mundo y este voluntariado fue su primera gran experiencia en el extranjero.

Para los que no lo conozcáis, el Servicio de Voluntariado Europeo es un programa que permite a jóvenes de entre 17 y 30 años de la UE y países vecinos participar en un proyecto social a tiempo completo en algún país diferente al suyo, por un periodo de que puede ir desde las 2 semanas hasta los 12 meses. Este programa cubre alojamiento, manutención y transporte. Y, lo más importante, una experiencia humana, social, e internacional que, en palabras de Maruxaina, “te cambia la vida”.

 ¡Hola Maruxaina! Lo primero, ¿cómo conociste este tipo de voluntariado y qué te llevó a participar en él?

Yo lo conocí por una amiga de mi hermana que estaba aquí en mi ciudad con un voluntariado de ese tipo. Me encantó la idea, busqué información y me seleccionaron para dos proyectos diferentes. Al final me decanté por Italia y, ¡en menos de un mes ya estaba allí!

¿Cómo se organizaba y en qué consistía tu proyecto?

Mi proyecto se desarrollaba en un centro de discapacitados en un pueblecito muy pequeño de Italia, cerca de Udine. Se trataba de un proyecto de 6 meses, ¡yo me habría quedado más tiempo! Llegamos a Italia un grupo de jóvenes de toda Europa, que íbamos a participar en diferentes proyectos por todo el país.

Estuvimos juntos un par de semanas con la organización: nos explicaron en qué consistían los proyectos, nos dieron clases de italiano y también hacíamos actividades de grupo para conocernos. Y esa no fue la única vez que nos vimos: durante los 6 meses de voluntariado quedamos varias veces y al final del proyecto también nos juntamos todos para intercambiar experiencias.

¿Cómo era tu día a día como voluntaria?

Pues yo estaba en este centro de discapacitados con otra voluntaria alemana; dormíamos y comíamos allí mismo y realizamos todo tipo de actividades con ellos: acompañarlos y recogerlos en el autobús, cocinar, cuidar un huerto que teníamos. También íbamos a cuidar caballos, a la piscina, hacíamos gimnasia, manualidades, ¡de todo! ¡Era un no parar! Por supuesto no estábamos solas, el centro contaba con varios trabajadores. Y además del alojamiento y comida, nos pagaron los vuelos y nos daban una paga semanal.

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¿Y lo más difícil de esta experiencia?

Lo más difícil era despertarse algunos días con un frío increíble a las 6 de la mañana, sabiendo que te espera una jornada tan intensa, eso me llevaba a veces a pensar ¡quién me mandaría venir aquí! También el idioma que, aunque fuera italiano, al principio tampoco podía expresarme correctamente.

¿Y lo más positivo que te ha aportado esta experiencia?

Lo positivo, ¡todo! Hay tantos momentos que te marcan cuando, por ejemplo, te piden “ayúdame con estos zapatos” con una sonrisa de oreja a oreja, o ponerte a bailar con ellos recién llegados a las 8 de la mañana. Esos momentos y esas caras de agradecimiento compensan el madrugón, el frío y todo.

¡Aprendes muchísimo! Suena muy a tópico, pero aprendes a valorar lo que tienes. El cariño que recibes…en mi caso ha sido tan positivo e inolvidable que he vuelto a trabajar e ir a visitarlos varias veces.

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Si pudieras darle un consejo a personas que quieran realizar un voluntariado, ¿qué les dirías?

Lo primero informarse bien, porque hay muchas ONGs, proyectos, y demás, que no son tan bonitos como parecen, y además en muchos tienes que pagarlo todo tú, y eso yo me lo pensaría, porque hay muchas opciones. También hablar con gente que haya hecho un voluntariado en esa organización o en esa asociación.

Y, lo fundamental, ¡tener ganas! Tener ganas de aprender, de conocer. Incluso si es por una estancia corta, ya solamente para el idioma, vas a aprender mucho más que en nueve meses de cursos.

Aprendes valores, aprendes otra cosa que, como se dice siempre, ¡en los libros no viene! Aunque a veces pienses que no vas a estar preparado, después te ves en la situación y bueno, ¡tiras para delante! ¡Yo lo recomiendo al mil por mil! Es algo que no olvido ni olvidaré nunca. Ya luego te quedas como enganchado, como ocurre con los viajes, ¡igual!

¡Muchas gracias por compartir esta experiencia tan especial Maruxaina! 
Esperamos que mucha gente se anime a realizar un voluntariado leyendo tu historia!


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