En caso de accidente de tráfico, la aseguradora cubre tus gastos médicos y los gastos de asistencia y repatriación.
Sin embargo, los daños que causes a tu propio vehículo y al de un tercero (por ejemplo, si derribas a un peatón o si dañas el coche de delante) no están cubiertos por nuestro seguro ya que este cubre la «vida privada».
Por ello, resulta muy importante contratar un seguro de automóvil cuando compres o alquiles un vehículo, igual que en España.
En el caso de que utilices el coche de la familia de acogida, asegúrate de que te han cubierto como conductora ocasional.
